viernes 17 de octubre de 2008

Irracionalidad también en la cadena de agro y alimentos de Argentina

Irracionalidad es lo que impera en la estrategia agrícola y de producción de alimentos argentina ahora con la suspensión en las exportaciones de maíz.
Organizaciones como Maizar proponen que para abastecer la creciente demanda, el área sembrada con maíz y sorgo en la Argentina, debería crecer hasta alcanzar las 10 millones de hectáreas en la campaña 2016/2017. Así, se multiplicaría por cinco el valor de las exportaciones de maíz, se exportarían 1.5 M de toneladas de carne vacuna, se duplicaría la producción actual de leche, se triplicarían las exportaciones aviarias, y no se importaría más carne de cerdo. Además, las ventas de maquinaría agrícola se triplicarían o cuadruplicarían, y se lograría producir biocombustibles para obtener energía a costos menores que la importación de hidrocarburos. El plan permitiría crear 1.5 millones de nuevos puestos de trabajo.

Para alcanzar ese futuro, el maíz necesita medidas que incentiven su producción. Todo lo contrarío a lo que hace el gobierno con esta medida. Todavía existe, en ciertas zonas del país, un gran stock de maíz que no encuentra un mercado donde ser comercializado pues la industria ya se aseguró su provisión del cereal hasta la próxima campaña. Esto está presionando fu ertemente a la baja de los precios en el mercado interno justo cuando la producción está planificando la siembra de la próxima campaña.

El gobierno esta llevando a la cadena maicera a lo que hizo con la lechería. Hoy las usinas no están retirando la leche a los productores y están sobrestockeadas por las limitaciones a la exportación que puso el gobierno en su momento.

Las principales industrias del sector, unas 50 empresas, empezaron a dejar de retirar de los tambos unos 700.000 litros de leche por día. Esta práctica se habría puesto en funcionamiento desde el 1° de octubre. A todo esto el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, siguió convocando a diversas empresas del sector con el fin de convencerlas para que firmen mañana un acuerdo para fijar en un peso el precio del litro de la materia prima que se le paga al productor. Moreno habría prometido, además, comprar con bonos stocks de leche en polvo u obligar a los supermercados a adquirir esa mercadería. La Serenísima y SanCor estarían analizando rubricarlo.
Preguntamos desde Agrifood Think Tank ¿Qué esperan para abrir la exportación? ¿Hasta dónde se puede distorsionar todo? ¿Cuánto desmanejo omnipotente y enceguecido por la necedad hace falta para transformar una bonanza en una tragedia? ¿Es tan difícil entender los ciclos? ¿Dónde están los millones expropiados en la bonanza? ¿Los devolverán a los tamberos para sobrevivir en los malos tiempos?
José Gobbée y Juan Ceres para AGRIFOOD THINK TANK

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