Resumimos conferencia de Manfred Kern, Global Head for Business Relations de Bayer sobre la problemática mundial de la provisión de alimentos en su conferencia “El futuro de la agricultura: visión 2025/2050” del 7 de mayo en la ciudad de Buenos Aires.
Según Kern, la agricultura sigue siendo en el siglo 21 un instrumento fundamental para el desarrollo sustentable y la reducción de la pobreza. Es por esa razón que manejar la conexión entre agricultura, conservación de recursos naturales y el medio ambiente debe ser una parte integral del manejo para el desarrollo social. En muchas regiones, la agricultura tendrá que cambiar hacia una de alto valor.
El estudio “Futuro de la agricultura: visión 2025/2050” presenta y analiza las tendencias globales bajo la formula Factor Fn: agricultura futura (future farming), alimento (food), alimentación (feed), fitness, combustible (fuel), fibra (fiber), Agua potable (freshwater), pesca(fishery), forestación (forestation), flora, fauna, diversión (fun) y libertad (freedom) son un hito en el mapa de ruta para enfrentar el desafío del actual milenio.
“La producción sustentable de alimentos (food), alimentación (feed), fibra, combustible, agua potable y productos industriales en el futuro dependerá del éxito de la orientación hacia el futuro, la base de conocimiento y el valor agregado de la agricultura, que finalmente nos brindará libertad y cuidará la paz mundial”, señala el experto.
Alimentos, energía y medio ambiente
En la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, las Naciones Unidas reclama globalmente el derecho a alimentación de todos los seres humanos.
“Partiendo de esa premisa, cabe preguntarnos cómo podremos alimentar a la población mundial futura de una manera sustentable y manteniendo la dignidad humana; qué comeremos en el siglo 21 y qué puede o debe ser hecho y por quién para actuar frente a los cambios a tiempo”, indica el especialista.
En los próximos 30 años, los requerimientos de alimentos mundiales se multiplicarán como resultado del crecimiento de la población y como cambio dramático de los patrones de consumo, lo cual significa que deberemos producir más alimentos en el mundo durante este periodo que en los últimos 10.000 años puestos todos juntos.
La disponibilidad de alimentos, el poder de compra de la gente y precios internacionales moderados son factores esenciales para reducir el hambre y para mejorar el sustento alrededor del mundo.Asimismo, Kern sostiene que tanto la seguridad energética como la atenuación del cambio climático son desafíos claves a comienzos del tercer milenio.
Los objetivos por país para energía renovable de biomasa entre 2025 y 2050 varían de 30 a 50% del total del consumo de energía. Una visión global de biomasa y recursos renovables basados en cultivos para la producción de biocombustible y consumo muestra un incremento multiplicado por cinco para 2025 y se espera sentar las bases para otro incremento multiplicado por la misma cantidad en 2050. Para ese entonces, el aporte de los recursos renovables comenzará a igualar el uso de combustible fósil para alcanzar el crecimiento proyectado de la demanda para bienes de consumo.
El pronóstico para 2025 sostiene que entre el 20 y 30% de tierra cultivable será utilizada para la producción de biomasa, sobre todo para la producción de bioetanol y biodiesel basado en grano, caña de azúcar, trigo, remolacha azucarera, coco, aceite del palma, girasol, canola/colza, mandioca y Jatrofa.
En conclusión, de acuerdo con el análisis del especialista, preservar las zonas fértiles de tierra cultivable, implementando prácticas agrícolas de manejo sustentable, favoreciendo el acceso al agua, y combatiendo la sequía será cada vez más importante en el futuro.Por otra parte, el calentamiento global en los últimos 20 años ya ha tenido consecuencias palpables en el abastecimiento de cultivos a nivel mundial. Entre 1981 y 2002 las temperaturas más altas han reducido la producción combinada de trigo, grano y cebada en unos 40 millones de toneladas por año.
A entender del experto, el calentamiento global está creando una resistencia en la producción de alimentos y granos más importantes del mundo, así como también en materia prima del biocombustible. La agricultura es la industria cuyo destino esta más ligado al clima.
“Plantas y cultivos son una fuente esencial de comida, alimento, combustible, fibras, materias primas y energía. No obstante, los programas de cultivo más poderosos son aún rudimentarios o se encuentran en una fase temprana para más de 40 plantas que son descriptas como potenciales cultivos de energía”, sostiene Kern. “La producción agrícola de biomasa, y especialmente la producción de biocombustible, no deben competir con la producción de alimentos. Es preciso incrementar la diversidad en algunas regiones del mundo y hacer posible el uso benéfico de los recursos de las tierras que son usualmente explotadas sin un sentido de sustentabilidad. La precaución es necesaria en el balance de la provisión de alimentos para la humanidad. La planificación a largo plazo será esencial”.
Finalmente, el disertante subraya los factores relevantes que a su entender dispararon los precios globales de alimentos en 2008/2009 y que impactarán en el futuro: sequías regionales, bajos stocks de alimentos a nivel mundial, precios bajos de aceite mineral, alta demanda global, impacto de las inversiones de fondos e incremento de los negocios de biocombustible.
“¿Qué pasará en el futuro? Se podrían sumar otros factores como: políticas globales, crisis económicas mundiales, sequías, heladas y otros factores aún desconocidos. Esto, todo junto, desafiará el sistema de la producción agrícola a nivel mundial”, concluye.
Fuente Karina Pedelberg para Agrifood Think Tank